7 SEÑALES DE QUE EMPIEZAS A ESTAR ESTRESADO

1. LA EXTRAÑA SENSACIÓN DE QUE “NO ERES EL MISMO”

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Warner Bros.

Todas las reacciones de estrés tienen que ver con la activación de tu cuerpo y tu mente para ser capaz de afrontar una exigencia especialmente complicada, y con la fatiga derivada de estar mucho tiempo así. Esta activación es involuntaria y muchas veces es tan automática que no te das ni cuenta. Por eso es importante aprender a interpretar las señales de tu cuerpo y tu comportamiento. De esta manera podrás poner remedio y afrontar las complicaciones antes de que se te vayan de las manos.

 

2. LLEVAS TIEMPO SIN LEER

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20th Century Fox.

O sin hacer otras actividades que te gustan pero que requieren concentración. Es más, probablemente te sientas culpable por no estar cultivando estos hábitos y tengas la sensación de que te estás estancando. No le des importancia, volverás a tus rutinas cuando se solucione la situación que te agobia. La concentración es una capacidad limitada por definición, y si la ocupas en otras preocupaciones te faltará para tus actividades cotidianas. Aún así, en la medida de lo posible, es importante que tengas rato cada día en el que te des tregua y hagas algo que te apetezca con la única intención de relajarte y disfrutar.

 

3. ERES PACÍFICO… HASTA QUE TE HABLAN

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Paramount Pictures.

No entiendes muy bien qué pasa. Estás a tu aire, absorto en tus cosas,  y en cuanto te hacen alguna pregunta o te piden cualquier cosa, te irritas y contestas de mala gana. Y entonces empiezas a escuchar eso de que “que no hay quien te soporte”, y te sientes fatal porque te das cuenta de que es verdad. Y en realidad tampoco es que quieras contestar mal, pero te sale de forma automática. Se llama irritabilidad, y es normal que aparezca cuando lo único que necesitas es que te dejen tranquilo para que puedas solucionar tus preocupaciones.

 

4. TIENES MUCHAS OBLIGACIONES, PERO NO SABES MUY BIEN CUÁLES SON

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Miramax Films.

Todo es apremiante, estás como una moto, sientes que no llegas a todo y, en cuanto tienes un rato para ponerte con esa montaña difusa de obligaciones, no te acuerdas ni de cuál es la primera. Cuando estás sobre-excitado tus pensamientos se ponen a la altura y también se aceleran. Ese es el momento para poner orden y aclarar cuáles son todas esas obligaciones. Haz una lista -ya sabes lo mucho que nos gustan a nosotros las listas- y te darás cuenta de que la mayoría son chorradas que se resuelven de una patada. Pero, sin organización, todas juntas, se vuelven un mundo.

 

 5. TE HAS VUELTO UNA VERSIÓN EXAGERADA DE TI MISMO

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Lone Star Corporation.

Cuando tienes que hacer frente a una exigencia que se sale de lo normal, tu forma habitual de resolver los problemas se vuelve más exagerada. Si normalmente te gusta tener las cosas bajo control, el estrés te convierte en un perfeccionista de manual. Si eres de los que comparte tus preocupaciones con otros, te puedes volver muy quejica y demandante. Es importante que te des cuenta rápido de este proceso para que puedas ponerle freno. Así evitarás que se te vaya de las manos y se vuelva en tu contra.

 

6. PIERDES MUCHO MÁS EL TIEMPO

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The Weinstein Company.

Y eres más improductivo, al menos en los primeros momentos en los que el estrés empieza a asentarse. Esto se debe a que estás ante una situación complicada, posiblemente nueva, y lo normal es no saber por dónde empezar a actuar. Así que te ves agobiado por todo lo que tienes que hacer… y tirado en el sofá rumiando pensamientos, pero sin hacer nada. Cuanto antes te plantees qué te ocurre, qué necesitas solucionar y traces un plan de acción, antes acabará esta fase.

 

7. LAS ALARMAS FISIOLÓGICAS

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20th Century Fox

Te duele la espalda o la cabeza, vas mal al baño, te pones malo con más frecuencia o, directamente, simplemente te pones nervioso injustificadamente. La activación fisiológica es uno de los indicadores más claros de estrés. Es normal, con toda la tralla que te estás metiendo pensando en obligaciones y evaluando tu capacidad de resolverlas, tu cuerpo se pone en guardia y se prepara para la acción. Todas esas reacciones desagradables son las consecuencias de este proceso. Pero, en realidad, su existencia es una buena noticia porque gracias a ellas te puedes dar cuenta de lo que está pasando y ponerte en marcha para solucionarlo.

por José Manuel Campo

 

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