contraindicaciones: GUÍA RÁPIDA PARA NO ACABAR ESTRESADO DEL TODO

¿QUÉ MOMENTO ES BUENO PARA DESCONECTAR?

agosto

 

Contra: “TERMINO CON ESTO Y DESCONECTO”

Y “esto” nunca llega. Porque después de esa obligación viene otra, y después otra más. Y al final te acuestas a las tantas, duermes 5 horas y vuelta al ruedo. Pretender estar a tope y terminar con todas las obligaciones antes de darte una tregua es algo que puedes permitirte, como mucho, 4 o 5 días. Pero cuando hablamos de estrés (un período de activación prolongado) no puedes mantener esa mentalidad sin sufrir los estragos de la fatiga física y mental. Piensa que “estrés” se refiere originalmente a la presión que recibe una estructura arquitectónica antes de romperse. Más gráfico imposible.

Indicación: MOMENTOS DE DESCONEXIÓN OBLIGATORIOS

Y, si es posible, diarios. Al principio te dará la impresión de que estás perdiendo el tiempo y que eso es intolerable en tu situación, pero quienes están acostumbrados a un estrés constante saben que al final compensa. ¿Por qué? Muy sencillo: los momentos de relax y desconexión breves, pero frecuentes, te permiten no llegar a un punto de saturación y de ruptura, en el que te vuelves completamente improductivo durante un buen tiempo. Cuando estás bajo estrés, los momentos de desconexión se convierten en una “obligación metabólica” que te permite seguir funcionando.

 

 

SOBRE LO QUE MÁS ESTRESA DEL MUNDO

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Contra: EVITACIÓN + ANTICIPACIÓN = DESASTRE

Siempre agobia muchísimo más pensar en todo lo que hay que hacer, y lo mal que lo vas a pasar haciéndolo, que ponerte a ello. Especialmente si, además, luego vas y no lo haces. Es lo que ocurre cuando te levantas de la cama cansadísimo y piensas en todo lo que te queda por delante antes de volver a acostarte. La anticipación de problemas es el componente principal del estrés, por eso se calma cuando las cosas se van resolviendo

Indicación: PEQUEÑOS PASOS PARA PEQUEÑOS PIES

Una preocupación, una solución. O, por lo menos, un intento de solución. Esto te otorga el control sobre la situación imprescindible para no ponerte de los nervios. Ve quitándote recuas y obligaciones pendientes, aunque sea un poco cada día. Recuerda que el paso más complicado de dar es siempre el primero y que no hace falta terminar todo de golpe. De esta manera evitarás que los agobios se vayan acumulando.

 

 

SOBRE LAS RUTINAS

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Contra: MANTENER EL RITMO INTACTO

Tener una rutina diaria es algo muy beneficioso: organiza tu tiempo, estructura tus obligaciones y tu tiempo libre. Todas esas cosas que son tan necesarias… casi siempre. Cuando el estrés irrumpe en tu vida, una de las cosas que más agobia es no tener tiempo ni energías para tus rutinas cotidianas. Provoca una sensación de pérdida de control muy desagradable, por eso intentas seguir con tus rutinas intactas, y ADEMÁS, añadir todas las obligaciones nuevas que te han caído de golpe. Igual es un planteamiento muy humano, pero muy poco sensato.

Indicación: REAJUSTES TEMPORALES

Toma buena nota: EL ESTRÉS NO ES ETERNO. No vas a estar siempre así, aunque ahora te dé la sensación de que sí. Así que no tengas miedo a que todo se te vaya de las manos por hacer algunos ajustes temporales en tus rutinas y dejar fuera algunas de tus actividades. No puedes estar a todo, es así de simple y, cuanto más lo pretendas, más agobiado vas a estar, más te vas a fatigar y menos cosas vas a poder hacer. Prescinde de algo y, cuando las aguas vuelvan a su cauce retomas lo que quieras.

 

 

SOBRE EL OCIO

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Contra: OCIO PASIVO

Está claro, cuando estás estresado lo que más te apetece es tirarte en el sofá, poner el primer mataneuronas que pongan en la tele y que no te hablen ni aunque esté el salón en llamas. Pero (atención, mala noticia) no siempre lo que apetece es lo que conviene. Por dos motivos (1) Al bajar las revoluciones te va a costar mucho más volver a la carga y (2) al final te acabas rayando más, y descansando peor. Porque el ocio pasivo no te entretiene y así es mucho más difícil desconectar.

Indicación: OCIO ACTIVO

Relajarse no siempre es sinónimo de “no hacer nada”. Aunque muchas veces no se pueda hacer otra cosa más que tirarse a mirar el techo, procura que esto no se convierta en tu rutina. Búscate una actividad poco exigente, pero que te mantenga activo física o mentalmente. Aprovecharás más el descanso, te mantendrás activo, desconectarás de verdad y, sobre todo, llegarás más cansado a la cama, ahorrándote así un rato de insomnio. ¡Todo son ventajas! Bueno, todo menos romper la inercia de la pereza.

 

 

 

 

 

 

 

 

por José Manuel Campo

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