8 hábitos que te ayudarán a ser más inteligente

1. OLVÍDATE DEL FAMOSO COCIENTE INTELECTUAL

8. house

Si alguien hace muy bien tareas con palabras, se dice que tiene mucha inteligencia verbal. Si lo hace con números, que tiene inteligencia matemática. Y así hasta el infinito. Como si la inteligencia fuera algo interno (no se sabe muy bien qué) que explica que hagamos las cosas bien o mal. Para explicar los buenos resultados en alguna tarea tenemos que saber qué hace la persona, cómo y cuándo razona, y no concluir alegremente que “si lo hace bien es porque tiene un cociente intelectual muy alto”. ¿Qué tipo de explicación es esa?… pues una muy absurda, ¿no?.

 

2. LA INTELIGENCIA ES LA CAPACIDAD PARA DETECTAR EL FUNCIONAMIENTO DE LAS COSAS

2. will hunting

Afortunadamente tenemos una explicación mejor que el cociente intelectual. Una persona inteligente es la que detecta cómo funciona el mundo y sabe manejarlo para conseguir lo que quiere. A veces las recompensas vienen por resolver problemas matemáticos (hacer una buena inversión), otras veces por saber manejar el lenguaje (elaborar un discurso convincente). Por eso, los diferentes tipos de inteligencias se multiplican como setas: numérica, verbal, visoespacial, musical, propioceptiva, emocional, etc. Desarrollar estos hábitos generales sirve para pensar de forma inteligente ante cualquier situación.

 

3. INCLINACIÓN INTELECTUAL: LA INTELIGENCIA NO SE TIENE, LA INTELIGENCIA SE PRACTICA

4. harrypotter

Eso requiere que se emplee tiempo para analizar y pensar las mejores vías para resolver la situación. “¿A qué problema me enfrento?”, “¿cómo se explica?”, “¿qué tengo que hacer para solucionarlo?” son las tres preguntas clave. Tómate la molestia de estar un rato pensando en ellas, sobre todo al principio. Después el proceso de pensar bien se va automatizando. Mientras tanto coge papel y boli para ver las cosas con más claridad. 

 

4. LA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA, EL ERROR MÁS TONTO Y MÁS FRECUENTE

3. regreso al futuro

A ver si te suena: problema que requiere de tus dotes intelectuales > Pensar: “¡madre mía! No tengo ni idea, voy a quedar como un imbécil” > Aturullarse y no resolver el problema > Concluir: “¡ya sabía yo que no iba a saber… ¡qué idiota soy!”. Aquí hay dos errores muy tontos: (1) no dedicar ni un segundo a analizar el problema y sus soluciones, y (2) una conclusión errónea sobre tu inteligencia: si no has pensado porque te has aturullado, no puedes sacar conclusiones sobre tu capacidad intelectual . Dicho así parece una obviedad, pero ocurre un montón.

 

5. AGUDEZA INTELECTUAL, O LA HABILIDAD PARA DETECTAR CUÁNDO TOCA PENSAR

1. Juego de tronos

De nada te sirve el ordenador más potente del mundo si no lo enciendes cuando lo necesitas. Con tu inteligencia pasa igual: es importante detectar las situaciones en las que hace falta. Algo que distingue a las personas inteligentes es que parece que tienen una alarma interna que les avisa de cuándo toca pensar. Esta alarma se dispara ante dos tipos de situaciones: (1) las que pueden tener consecuencias importantes para ellos y (2) en las que detectan algún error de base en el planteamiento del problema: una generalización excesiva, unas premisas erróneas, etc.

 

6. LA NECESIDAD DE CIERRE COGNITIVO, O CÓMO EVITAR LOS RAZONAMIENTOS INTERRUPTUS

7. malditos bastardos

Puedes decir que has “cerrado” un problema cuando llegas a una conclusión satisfactoria que se puede resumir en una frase clara, concisa y directa. Mientras tanto… ¡a seguir pensando! Pensar sin conclusión es igual que hablar por hablar: como entretenimiento vale, pero es una pérdida de tiempo.

 

7. EVITAR EL PUNTO CIEGO, O POR QUÉ SER UN LISTILLO ES INCOMPATIBLE CON SER INTELIGENTE

5. mente maravillosa

Los puntos ciegos intelectuales son como los ángulos muertos del retrovisor: algo que está presente, pero que no podemos ver. El más frecuente es considerar que tus razonamientos son impecables por el simple hecho de que eres tú quien los tiene. Esto y hacer lo primero que te viene a la cabeza suelen ir de la mano. Para solucionarlo, toma buena nota del siguiente punto. Pero ojo, que hay más puntos ciegos: pensar directamente que no se puede hacer nada por resolver una situación, o creer que otra persona está en lo cierto siempre porque es “muy inteligente”.

 

8. HAZTE UNA BUENA AUDITORÍA INTERNA

6. silencio corderos

Si quieres alcanzar la cúspide de las soluciones inteligentes, revisa la solución a la que has llegado una vez más, pero como si fuera la primera vez que estuvieras frente al problema y asumiendo que hay algún error en tu razonamiento. Vamos, que seas crítico contigo mismo. Pero con una vez (o dos para los problemas complicados) es suficiente, que tampoco es cuestión de volverse obsesivo.

por José Manuel Campo

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